Curioso asunto el del "botellón". El "botellón" va más allá de la simple ingestión de alcohol, de los efectos que éste causa, y de las mañanas de resaca ... el botellón se ha convertido en un modo de vida para la mayoría de los jóvenes españoles, en una cultura. Según las estadísticas ya son unos 180.000 los que lo llevan a la práctica.

El botellón se  convierte en la excusa perfecta para compartir tus historias y conversaciones con aquellos a los que más se quiere, perder la vergüenza con aquella chica por la que se suspira, para hablar en claro, reírse, rozar la euforia, para sacar lo mejor o peor de cada uno, ser más afable, olvidar penas, distraerse etc, etc. Es cierto que todo ello posible sin una sola gota de alcohol, pero el resultado no es el mismo, para demostrarlo simplemente se ha de estar con personas que estén  el llamado "puntillo" y se puede comprobar como el grado de integración y satisfacción social no es el mismo si compartes la misma graduación alcohol en sangre que si no que si no lo hace. Entiendo que haya personas que no consuman alcohol frecuentemente y no estén de acuerdo con esta idea, pero por desgracia o fortuna  es la cruda realidad.

El trato que reciben los jóvenes en cuanto al tema del botellón es injusto. Es absolutamente comprensible y normal que los padres puedan y deban  preocuparse por la salud de sus hijos, pero han de entender que la vida tiene unas etapas de maduración y crecimiento, y por mucho que les pese a los padres sus hijos van a pasarlas, y para ello será necesaria la compresión paternal. Si los progenitores siempre han simbolizado el modelo a seguir por parte de los hijos, y en las comidas familiares  se come con vino y cerveza, los jóvenes lógicamente van a hacer lo mismo según avanzan de edad.

Queda muy bonito decir que no hay derecho que se ensucien parques, se dañe la imagen de una ciudad, que es inadmisible que se orine en paredes y callejones...y llevan toda la razón en ese sentido aquellos que claman contra el "botellón". Pero ellos mismo parecen no acordarse de cómo se divertían años atrás. Los precios en los bares y tabernas eran decentes y apropiados, todo aquel que lo deseara podía pasar un buen rato con los amigos tomando unas copas o cañas acompañadas de buenas raciones. Nadie parece pensar que los jóvenes no pasan frío en un parque por gusto, en lugar de estar bien resguardaditos en un "bareto" con buena música. Los jóvenes tenemos derecho a divertirnos igual que lo hicieron los mayores en su momento, y el "botellón" se convierte en la alternativa más económica para ello. El gobierno también toma medidas para erradicarlo, sin embargo si que saca buena tajada de la venta de bebidas alcohólicas, de la los jóvenes están a la cabeza. No podemos beber en la calle sin embargo el señor Aznar si puede decir públicamente que se puede tomar sus copitas de vino antes de conducir...

Sinceramente no esta mal darle un poquito de vida a la plaza, y no está bien criminalizar el placer...